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lunes, 30 de julio de 2012

Reseña de La camada feroz, por Raúl Quinto:

"Ahora que Alemania alimenta nuestras pesadillas económicas y su sombra se extiende una vez más por todo el continente, un libro como este tiene un sentido más perverso. El contexto le añade un virus inesperado, y nos guiña su ojo azul. Bien. Begoña Callejón  (Almería, 1976) ha intentado trazar una genealogía de la nación alemana, y lo ha hecho tomando como referencia el eje ineludible sobre el que pivota su historia: el holocausto judío. Pero este no es un libro contra Alemania, en absoluto, este libro está escrito desde la fascinación tanto del horror como de la maravilla."

(Fragmento, para seguir leyendo: http://raulquinto.blogspot.com.es/2012/07/deutschland-uber-alles.html)

lunes, 23 de julio de 2012

Begoña Callejón en el periódico El Mundo

Dentro del artículo extenso "Ciencia rima con poesía, de Rebeca Yanke.

"La ciencia y la literatura son realidades que, sin duda, se complementan. Ambas trabajan con la belleza. En la Antigüedad aparecían unidas. Hoy día, con las nuevas tecnologías, se sigue manteniendo de alguna forma esa unión, e incluso se hace más fuerte. Imaginemos por ejemplo cómo podrá un astronauta transmitir la belleza de aquello que está viendo desde el espacio."

Seguir leyendo: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/07/20/ciencia/1342797117.html

lunes, 11 de junio de 2012

Próximas presentaciones (El diluvio y la Camada Feroz):




El próximo jueves 14 de junio en la Librería Dadá (MuVIM, Valencia) a las 20.00 horas. EL DILUVIO de Luci Romero.

Será una presentación y concierto, contará con poetas y cantantes de la escena valenciana que leerán algunos textos del poemario, y otros que les  les pondrán música.

Participarán los poetas Rafa Correcher, José Ángel Caballero y Guillermo Cano. Y además, la colaboración musical de Ana Valero (Unreal band) con Sonia Pina y Nere Serrano (Dreamy Eyës) y Carolina Otero (Lülla/The Someone Elses).

Y después un poquito de vino para celebrarlo.



El próximo viernes 15 de junio en la Librería Picasso de Granada, a las 19,30 horas. LA CAMADA FEROZ de Begoña Callejón. 


Presentará junto a la poeta, Rubén Martín.


sábado, 24 de marzo de 2012

Entrevista a Begoña Callejón

Mar Benegas, la coordinadora de Candela entrevista a Begoña Callejón en la revista Tendencias 21, profundizando en su obra y en el proceso de escritura: 

Introducirse en tu poética es atravesar un universo devastador. Imagino que te habrán comentado muchas veces las reminiscencias de Woolf, Plath o Pizarnik que sacuden al leer tu poesía. De alguna manera, tus versos tocan la piedra blanca de la locura: el cuerpo disruptivo, el dolor, las imágenes grotescas... Leer tu obra es adentrarse y sobrepasar ese velo que baila entre lo "cuerdo" y lo "enfermo". Yo pienso que la poesía bebe siempre del inconsciente, que de alguna manera las poetas accedemos a ese inconsciente y de ahí extraemos la materia prima. Me da la sensación de que, en tu caso, esta conexión se adentra en los lugares más oscuros de ese inconsciente, y los saca a la luz de manera magistral y durísima, ¿es así?

Woolf, Pizarnik y Plath han sido mis referentes desde que comencé a escribir. Cada una de ellas me ha aportado algo. Woolf, su pasión bipolar y el nombre de mi editorial, Fin de Viaje Ediciones; Pizarnik, mis primeras lecturas poéticas, su noche, su oscuridad y mi gran amor hacia los pájaros; Plath uno de mis últimos poemarios y sus textos cargados de furia.

La escritura desgarrada, cercana al dolor, me hace sentir viva de alguna forma. Cuando escribo trato de buscarme a mí misma. En la mayoría de mis poemarios, la línea entre la cordura y la locura es bastante débil, me gusta jugar en los límites.

Es cierto que la mayoría de la poesía nace del inconsciente. Suelo ser muy impulsiva a la hora de escribir, los arreglos son mínimos; me gusta que la fuerza que obtengo en los primeros momentos se mantenga.

Entrar en el lado oscuro te ofrece una gama muy amplia de posibilidades para la escritura. En mi caso, la mayoría de los poemarios son autobiográficos, me gusta contar lo que he vivido. Conocer a Leopoldo M. Panero y compartir un libro con él me hizo darme cuenta de el tipo de poesía que escribía, quizá hasta entonces me había dejado llevar sin ver el lado feroz contenido en mis textos poéticos. 


(para continuar leyendo pincha AQUI)

viernes, 2 de marzo de 2012

La camada feroz de Begoña Callejón



La camada feroz es un libro en prosa poética donde se recogen las vidas de veintiún artistas alemanes entre el siglo XVIII-XX. Cuatro alumbramientos que nos invitan a descubrir qué había detrás de cada uno de ellos, sus inquietudes, miedos y esperanzas. Esta aventura parte desde el sanatorio Beelitz-Hëilstätten (Berlín), lugar donde Hitler acudió a curar sus heridas tras la batalla de Somme. Zajra, la protagonista, será la que descubra a partir de ese lugar la existencia de artistas tanto anteriores como posteriores a la II Guerra Mundial. La muerte del Tercer Reich es el abandono del miedo.
(Palabras de la autora sobre el libro.)

Tres poemas de La Camada Feroz:



SANATORIO BEELITZ-HEILSTÄTTEN
Suroeste de Berlín


Avanzan hacia mis ojos figuras huérfanas de un mapa que ha comenzado a dibujar su itinerario. Pagará el invierno. Pagará la nieve. O tal vez cada palabra que se haga silencio en la memoria náufraga de un pájaro muerto. Donde los rostros canten con la certeza de que los rígidos hilos del ayer fornican hacia el espejo incendiado.

Detrás de mis pasos el bosque se aproxima. Húmedo. Arrepentido. La batalla de Somme ha terminado y Adolf Hitler decide curar sus heridas. Rompe las cartas - NO MIRAR – serpientes en movimiento pactan su suicidio.

© 60 edificios: enfermedades contagiosas, rehabilitación, crónicos, enfermos mentales, incurables.
© 200 hectáreas.
© Salón de actos y capilla.
© Un hospital de guerra, 17.500 convalecientes.


He nacido tantas veces que arrojo vocales al cielo para atravesar las ventanas de arena negra. Y aquí estoy, con una mano en la garganta. Ebria de alimentar al miedo. Soy la niña que se balancea en la cornisa de humo. La que parió miradas húmedas para regalar a los muertos.
La que fue soñada.

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Johann Christian Friedrich Hölderlin
(Lauffen am Neckar, Wurtemberg, 20 de marzo de 1770 - ...)



Te arrodillas ante el mesón Santo de Schiller. Luchas contra su ingenio para buscar tu libertad. Una velada más, alcohol, alas de palabras y gatos enfermos. La catarsis de los pecados haya consuelo en el agua de la fuente {Lo que atraviesa el espíritu es lo que no se ve}. El vivo muerto crea una alianza con la triste alegría. El viento demente averigua quién me busca, suplica al ejército francés, a las guerras profanas, del ayer, del hoy y del mañana. Las Hespérides no buscan a la nación elegida, vosotros, germanos errantes sobre mortajas negras, espías de las sombras, tratáis de que la noche sea densa para soplar a los carromatos en busca de la niña-monstruo.

Thalia le abre los ojos al Hiperión. Jena se alimenta de sábanas y raíces. Susette encuentra un nuevo vestido. Diótima las alas.

- Ich erreich ihn nie, den weltumeilenden Flug der Groβen - .
Lamento que se vestirá de sueño audaz.
Lo sabes…
LOCO.
▀ Junto a Zimmer.
Síntomas:
dolor de cabeza
escupe sangre
cambios anímicos
Y aquel viaje a Roma…

¿Dónde están las lágrimas ácidas de las cartas? Las partidas se vuelven fugas. Autoanálisis para cubrir los agujeros de dulce ausencia.
(No es culpa mía). (No es culpa tuya).


El brote psicótico tiembla en el cuerpo debilitado. Bendícelo. Desnuda las olas de luz oxidadas por los sueños. Mi desconocido hermano, gritaré, gritaré hasta que tu sombra haga crujir mis venas, hasta que encuentre el blanco olor de la infancia, sólo quiero que tus huesos me guíen hasta las alucinadas pesadillas que nacen en tus entrañas.
Subes a un carro hacia el psiquiátrico de Tübingen.
El verano termina.
El Neckar te regala violines rotos y tú creas una canción.
Una imagen en movimiento.

¡Olvídenme, niños!



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Rainer María Rilke
(Praga, 4 de diciembre de 1875 - ….)


Alguien trata de arropar un poema a través de la forma, del ritmo, de la luz que existe dentro de la luz. ¿Estás ahí? Una mano se desliza hacia el refugio.
El abecedario de los horrores agita tu cuerpo temeroso, escuela militar que no acepta huesos, ni perros que comen huesos y menos aún enfermos que saben nombrar lo que nadie sabe. Bremen calma tu voz arenosa. Worpswede pasea por el departamento de juguetes y encuentra una mandrágora. Tú te agachas a recoger conchas tras los pasos de Lou mientras el psicoanálisis atraviesa el pasadizo entre ojos moribundos y alas de mariposa.
Envías cartas a un joven poeta brincando hacia nuevas alianzas.

Oh, ¿no son los símbolos desbordados un dulce duelo para improvisar las alas de un pájaro?, ¿no son los corazones sino estrellas que vibran ante el ritmo más breve? Dímelo tú, sólo tú. En silencio.

Y así, una noche de luna, el secretario de August Rodin va creciendo entre esculturas. Sabes que con un papel se recorren los caminos de la metamorfosis. Has sido uno y después otro. Doblas las piernas y sujetas con fuerza a Ruth. Clara pasea. Otra vez. Las puertas del castillo de Muzot abren a las visiones del invierno y se cierran a las piedras pegadas en las escobas. No me esperes. Habla.

(…………………)

¿Juegas a la Muerte? ¿A la Noche? ¿A ser Amante? ¿Amigo? ¿Hermano?
Atónito, contemplas la leucemia.
El destino es tiempo, hiere, lo sabías.
Delirios de un alemán solitario.

(…………………..)


Rose, oh reiner Widerspruch, Lust,
Niemandes Schlaf zu sein unter soviel
Lidern.