Ripley: la gata de la autora
Les concedo la puerta blanca,
no la transpongo nunca. Pero mi hogar
es mucho mayor que eso:
su horizonte sónico comprende
desde los semáforos de Gran Vía
hasta el pobre río con sus árboles
y esas flechas de pájaros
que cruzan de súbito el paisaje.
Porque no entienden la casa
me encuentran Misterio.
Porque me ajeno calculando
la trayectoria del mirlo
después de la ventana,
o en la medianoche alcanzo la polilla.
Porque sus ojos necesitan luz
me llaman Arcano.
Como si fuera uno de sus dioses
–el Divino Cazador del Insecto–
me alimentan.
Me dan
sueño. Y el sueño es también la casa,
sus medidas comprenden mis fauces,
la musculatura exacta y las vibrisas
por donde reverberan ellos
a través del asfalto y de los parques.
Porque tengo mi sueño en mis manos
me suponen Sensualidad.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
martes, 21 de diciembre de 2010
Recital/presentación de "Niña pluma, niña nadie", de Mar Benegas
![]() |
| Cartel de Eddie (J. Bermúmez) |
A modo de guinda la intervención del poeta fonético Jesús Ge.
Será el próximo lunes 27 de diciembre, a las 21h, en Los Diablos Azules (Apodaca, 6, metros Tribunal y Bilbao)
lunes, 20 de diciembre de 2010
El espejo (Cristina Morano, "El ritual de lo habitual")
El espejo
Leer a Lewis Carroll y poner
literalmente el cuerpo al otro lado
del espejo. Y a ver si nos encuentran,
coño, que quien nos busque tenga
que hacer a un lado su propia imagen.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Tata (diminutivo de Fuensanta) joven murciana a punto de casarse. (Cristina Morano, "El ritual de lo habitual")
Tata (diminutivo de Fuensanta) joven murciana a punto de casarse
No soy un hombre* soy un cisne**.
Antes de acabar mi tercer máster
y casarme habré probado
cada droga, cada postura, cada universitario
de al menos tres continentes;
los usamos como salita de comedor,
cuando nos vamos, los pobres batracios
están llenos de pipas, de compresas mojadas,
de joyería falsa que ya no nos apetece.
A eso llamamos el lado salvaje,
el territorio de los criados:
porque no entienden mi aburrimiento
me suponen Profundidad.
Diseño mi propia casa, permito
a los especialistas
intervenir en determinados espacios
que atañen a la estructura
pero nunca al acabado. Igual
sucede con mi vestido de novia,
el aderezo final del recogido
pertenece a la historia de tu patria.
Me criaron para sostener una pieza
de amatista o unos rubíes birmanos,
–“sangre de paloma” los llaman–.
Pero no soy una paloma, recuerda:
soy un cisne, me deslizo y me deseas,
soy el poder también para tu cuerpo
y tengo más de 300 bolsos.
No soy un hombre* soy un cisne**.
Antes de acabar mi tercer máster
y casarme habré probado
cada droga, cada postura, cada universitario
de al menos tres continentes;
los usamos como salita de comedor,
cuando nos vamos, los pobres batracios
están llenos de pipas, de compresas mojadas,
de joyería falsa que ya no nos apetece.
A eso llamamos el lado salvaje,
el territorio de los criados:
porque no entienden mi aburrimiento
me suponen Profundidad.
Diseño mi propia casa, permito
a los especialistas
intervenir en determinados espacios
que atañen a la estructura
pero nunca al acabado. Igual
sucede con mi vestido de novia,
el aderezo final del recogido
pertenece a la historia de tu patria.
Me criaron para sostener una pieza
de amatista o unos rubíes birmanos,
–“sangre de paloma” los llaman–.
Pero no soy una paloma, recuerda:
soy un cisne, me deslizo y me deseas,
soy el poder también para tu cuerpo
y tengo más de 300 bolsos.
*Según la RAE, Hombre: (Del latín. homo,nis). Ser
animado racional, varón o mujer.
**Jóvenes elegantes de la alta sociedad.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Libaciones III (Ana García Cejudo en "Hojas del cuaderno negro")
LIBACIONES III
Puedo llevar tu mano hacia mi carne y hacerme traspasar.
Es sólo un truco. El resto de mi cuerpo, lo que no puedes verme,
lo dejaré guardado en el cajón, con los cubiertos para las visitas.
Lo que haré será darle la vuelta a la silla. Restregaré mi cara por
Tu rodilla seca, el hueso, se clavará un segundo de dolor encendido:
lo que haré será hablarte con las piernas abiertas.
Por todo lo demás, lo que no puedes verme,
me dejaré arrastrar hasta un rincón sin ruido
de palabra, gruñidos o sensación de viento
y el espejo dirá
hasta dónde llegamos.
¿Cuánto tiempo ha pasado
entre el sueño y el sueño?
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