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domingo, 3 de octubre de 2010

Razón de olvido (Estrella Juárez, "Con voz de punta")

RAZÓN DE OLVIDO


Con agujas de pino, cosía un dobladillo
a una hoja caída.
Después me la entregó.
Me la puso en la palma de la mano.
Dijo que era una estrella.
Me gusta este verso donde escribo mi nombre.
Ahora, le doy la vuelta a los bolsillos
buscando aquella hoja.
Tal vez su corazón recoge lluvia.

Fragmento del prólogo de "Con voz de punta", Estrella Juárez. Por Tacha Romero.

Uno no deja de sorprenderse cuando descubre a Estrella Juárez. Lo que hay detrás de ella y de su poesía parece siempre un misterio, una sorpresa constante que a veces te emociona de tal manera que apenas sí puedes respirar. Hay en su verso, en su ritmo, una magia especial, distinta, algo que te lleva, te conmueve, te deja el corazón en vilo. Lejos de toda obviedad su mano te zarandea del amor al desasosiego y después a la conciencia y la fortuna de estar vivos. Teje página a página su historia y nos envuelve en su ternura, en la indefensión de una niña que parece estar siendo testigo de su propia vida mucho más allá de los años, como asomada a la rendija de una puerta que siempre permanece abierta por más que pase el tiempo. En sus versos encontramos la soledad y la duda, el miedo a avanzar sola por una vida hostil que transforma a Estrella en dos mujeres, Estrella madre y Estrella hija y detrás de ambas el miedo.

También se palpa su fuerza, la belleza y la contundencia de las imágenes dejan ver una poeta con carácter que sabe captar el momento exacto en el que ocurre la poesía y nos adentra en un universo en el que todo está a flor de piel, donde se respiran herida y cicatriz al tiempo y donde poema a poema nos vamos dejando mecer por un lenguaje profundo e íntimo que nos abraza y nos hace mirar desde sus ojos.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Barcos de papel. De "Con voz de punta", de Estrella Juárez

BARCOS DE PAPEL
Soy el puerto donde no llega un barco
                                                   E. J

De la bodega triste del vientre de la madre
me arrojaron un día.
No hay secreto en la historia
el trigo es el origen de mi raza.
Los ojos se van hacia los montes
-nostalgia de la sangre-,
las raíces no crecen en las piedras,
las estrellas se mueren por la sed.
Ya no hay líneas de amor en las manos,
hoy el poema es negro.

                                Es negra la simiente.

viernes, 10 de septiembre de 2010

En voz baja. De "Con voz de punta", de Estrella Juárez

EN VOZ BAJA


¿Se puede desarmar el corazón,
volver sin uniforme de guerrero,
guardar bien las heridas
cuyos labios cerrados te hablan en voz baja
y responden al labio que devuelve
una gota de lluvia robándole a los ojos
su contenida luz
y te deja el aliento insatisfecho
y el deseo asfixiado agiganta la herida?
¿Se puede desarmar el corazón?